Recordando a Arnoldo "El Piano" Borrego


LA POLITICA COMICA se complace en ofrecer a sus lectores esta estampa de la gloriosa gesta imvasora de "Bahía de Cochinos" en 1961.

Nuestra situación era crítica en aquellos días, en que fuimos abandonados a nuestro destino en las peligrosas playas de la Cuba comunista. Pero ninguno de nosotros sintió realmente temor y nos decidimos a sostenernos frente a fuerzas militares muy superiores en números.

Así las cosas, decidimos marchar hacia el Aeropuerto de "Amalia" por los difíciles caminos de que disponíamos, viaje que debía durar alrededor de cuarenta y cinco minutos. (Si los aviones de Castro no nos veían).

Más de una vez nos localizaron y nos tirabamos del jeep, nos escondíamos en los matorrales y cuando el peligro pasaba volvíamos de nuevo al vehículo y seguíamos rumbo al Aeropuerto.

En una ocasión uno de nuestro aviones nos lanzó unas cajas con armas y vituallas, pero cayeron lejos de nosotros casi en territorio enemigo. Dí la orden de que las buscáramos. Como era de noche no pudimos encontrarles y decidimos entonces, regresar cuando fuera de día.

A la mañana siguiente volvimos en busca de los pertrechos y le pedí a mi ayudante, el Capitán Trinchería que trajera algunos hombres a trabajar en la búsqueda cuidando que ninguno de ellos corriera peligro.

Fue grato para mí ver regresar a Trinchería con un camión cargado con hombres de la zona, dispuestos a cumplir la misión de recuperar las cajas lanzadas por el avión. Al lado mio estaba Arnoldo Borrego, radio operador del jefe de Ingenieros Mirto Collazo y le pedí que trasmitiera una orden falsa, para distraer al enemigo y Borrego cumplió mi pedido comprendiendo el propósito que me animaba. El mensaje decía "64 a Jefatura… a Jefatura…¿Donde estan los batallones 7 y 8?

Con una sonrisa cómplice Arnoldo Borrego, a quien llámabamos "El Piano", porque él suavisaba las situaciones difíciles diciendo "piano, piano…", me dijo bien para que lo oyeran los hombres que estaban en el camión con Trinchería: ¡ya vienen el 7 y 8 ! ¡ya vienen… ya vienen…!

Le pido a los hombres del camión una última ayuda y ellos accedieron partiendo a su destino. Me dirigí entonces al cuerpo de Ingenieros donde habían hombres del calibre de Fajardo, Penelas y el valeroso Chamizo. Fue entonces que nos avisaron que venía un avión y que se desconocía su procedencia, pero yo partí entonces solo al centro de la pista para que el piloto me viera. Este resultó ser Macario. Al abrirse la puerta del avión aparecio Balvuena a quien yo conocía y llamé a mis hombres, para descargar los suministros que nos enviaban. Estaba en ese proceso cuando de pronto, se me aparece Erneido Oliva, segundo al mando de la Brigada y parado en atención me increpa: "Pertierra, ¿donde estan los batallones 7 y 8?"

Abrumado le confesé con tristeza: "Erneido, no viene nadie…¡nos han dejado solos!" Me pregunte preocupado: "¿tú sabes lo que has hecho?" No, le respondí, sin saber qué más decir.

Respirando fuerte Erniedo me riposta: "Yo he estado aguantando el empuje de viente mil hombres de Castro con ciento y pico de los nuestro porque me enteré del mensaje tuyo. ¿De Donde sacaste esos batallones?

Sin acertar a justificarme le respondi a Erneido ¡que cada uno de nuestro hombres valía por diez fidelistas!

Efectivamente hombres como Cervera, Almagro, mi hermano Juan Lambert y otros que harian muy larga esta relacion se batieron como verdaderos heroes contra los enemigos.

Pero especialmente nunca podré olvidar a Arnoldo "El Piano" Borrego, que comprendiendo rápidamente mi intención de sostener la moral de nuestra tropas fue mi cómplice en aquel recurso que tuve que emplear para mantenernos en la línea de combate.


FIN


Por Roberto Pertierra

El Buzón del Pueblo
Estampas de Girón

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