CANTO A MI BANDERA CUBANA

¡Bandera!...
Bandera de tres colores.
Bandera de mis amores.

Cuando alegre y hechicera
te columpias en la brisa
parece como si en una sonrisa
se abriese la tierra entera.

Los muertos sobre sus tumbas
van abriéndose en rosales.
Mientras, muy alto en el Cielo,
¡sobre los luceros!
los nuestros tus oficiales
gallardamente te saludan.

Hoy te tengo lejos,
y sin embargo...
tan dentro de mi.

No Madre, no más lágrimas.
Sé que tu hijo agoniza
y sé quién lo esclaviza.
Es hora de levantarnos
sobre conciencias dormidas
con hidalguía mambisa.

¿Es acaso en vano
tanta sangre derramada?
La que cayó en Dos Ríos.
La que cayó en el Cacahual.
O la que derramó Girón
en Bahía de Cochinos.
¡Qué aún está latente!
¡Qué aún está caliente...
en nuestros pechos bravíos!.

Sus colores se van tiñendo
y tiene luto mi bandera.
Es la noche muy negra
y más amargo el día.
Hay fusiles fraticidas
y paredones malditos.
Hay hoz y martillo fundidos
en carnaval y orgía de gritos.

Ya no hay mas amor
en la mirada cubana.
Ya no sonríe...
mi linda 'perla antillana'.
Sólo odio y rencor
sobre los campos de caña.
Luto y dolor...
en la frente arrugada.
Hay una bandera ultrajada
y una honra pisoteada.

Dicen... que eres comunista.
Yo nunca te he visto tan limpia
en los ojos de tus muertos...
en los ojos de tus mujeres.

Tu cielo tórnase gris
por los turbios nubarrones
que vinieron del Oriente
envenenando corazones.
Tu pureza se vuelve negra
como el alma...
de los que pretendieron salvarte
y sólo han hecho venderte.
Ya no hay blancos y negros;
todos forman una sóla raza
de los que todavía te quieren
y luchan por defenderte.
El rojo se vuelve luto
en las madres cubanas.
Hay llanto, dolor y muerte
en tu estrella solitaria.
Hambre, miseria,
desolación y muerte:
son los cuatro jinetes
del apocalipsis marxista.
Los cuatro centurios....
de la, hoy, Cuba socialista.
¡Pero no!...
que aún quedan valientes
con pinceles en sus manos.
Que devolverán tus colores
con más brillantez que antes.
Cuando hayamos libertado
tu linda patria cubana.
Tendrás primavera de flores
y habrá un renacer de hombres.
Y sobre claveles marchitos se levantaran herguidos tus heroes

¡Bandera!...
Hoy te tengo lejos,
y sin embargo...
tan dentro de mi.


Nelson Calderón Martínez
Copyright @ Mayo 20, 1965


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