LA HISTORIA SE REPITE

by Marcelo Fernandez Zayas

La Cámara de Representantes estadounidense aprobó una ley que permitirá a los turistas visitar a Cuba. Se aprueba de juri lo que de facto existe. Los turistas visitarán legalmente a Cuba y disfrutarán sus bellezas naturales. Comentarán, inocuamente, que es penoso ver como este país tan bello en lo natural esté tan atrasado en lo político y económico. Pensarán qué lo llevó a esta decadencia. Algunos, los más agudos, sacarán conclusiones del caso.

Los habitantes de la isla admirarán y envidiarán las riquezas de los visitantes y también sacarán conclusiones al respecto. Admiradores y admirados no podrán evitar el pensar y comparar, ésto es natural y lógico. Los pacíficos visitantes obtendrán lo que diplomáticos, políticos y militares no pudieron obtener: cambios. Se inicia una nueva etapa.

Fidel Castro impotente en su obstinada vejez tendrá que contemplar la conquista de su reinado de cuatro décadas en la isla del Caribe, por curiosos visitantes. Las armas de los nuevos conquistadores no producirán heridos ni muertes y serán admitidas ávidas y legalmente en las aduanas y remitidas a los bancos. Los visitantes vendrán armados también de instrumentos fotográficos. Dejarán grabados en los mismos recuerdos de sus andanzas por Cuba.

Conquistarán por presencia solamente sin actuar agresivamente. A sus regresos, ajenos al mensaje político que portaban, hablarán cándidamente de lo visto y oído. Pero, Cuba no olvidará sus visitas. Recordará sus ojos, tal vez azules, y el mensaje de prosperidad que portaban. Y, el intento de imitación tendrá consecuencias.

Castro está siendo forzado a alargar sus manos en busca de los imprescindibles dólares tan necesarios para subsistir. Implora visitas a su maltrecho intento de teatro de una sola figura. Humillante destino del barbudo monarca cubano. El otrora y orgulloso Comandante en Jefe convertido en gerente de una empresa turística nacional, en portero de curiosos armados de dólares.

Tendrá que oír y solucionar mundanas quejas de falta de toallas y jabones. Reflexionará acerca de los monarcas británicos, que le antecedieron, los cuales se muestran al público turista en anunciadas apariciones reportadas, principalmente, por agencias de viajes. El gran evento turístico de Cuba será su funeral, que se espera sea presenciado en primera fila por ancianos compañeros de aventuras y curiosos del mundo que comprarán boletos de admisión al evento. Castro, al final de su sangriento periplo, está aceptando que la geografía y economía determinaron el fin de una aventura en la historia.

Triste, pero repetitiva historia de un hombre que buscó en una utopía ansias de poderes caprichosos y los consiguió. ¿A qué precio y consecuencias?


FIN


Marcelo Fernandez Zayas
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