Política suicida mal articulada y mal aconsejada

por José Sánchez-Boudy


El novelista inglés Charles Dickens escribió una novela: “Historia de dos Ciudades”, comienza así: “Era el mejor de los tiempos. Era el peor de los tiempos”. Si aplicamos esto a la situación patria actual estamos en el mejor de los tiempos: hay alguna gran fisura en el régimen que puede llevar al desastre. A mí me parece. Estamos en el peor de los tiempos, porque las ambiciones personales, los egos desorbitados, los protagonismos infecundos y los retos que la transferencia del poder se le presentan a este país, por ejemplo, pueden dar lugar a políticas suicidas o mal articuladas, o mal aconsejadas, o a rumores interiores de tipo político y de guerra psicológica en otros casos, que comprometen la clara visión del futuro cubano y de lo que está pasando en Cuba.

Política mal aconsejada. El bunker, hasta ahora impenetrable de la burocracia izquierdista del State Department, consejera del Ejecutivo por imperativo histórico, no entiende de que no hay dos Cubas, la Cuba de allá y la Cuba de aquí. Esto fue dicho igualmente por gente rojita hace muchos años, y yo contesté en un artículo publicado en este Rotativo de la Libertad donde afirmé que hay una sola Cuba, la Cuba Eterna. Esto, Cuba Eterna, lo lancé al aire hace décadas en un discurso que pronuncié en New Jersey invitado por los Masones de aquella comunidad de Elizabeth, y mucho antes que “somos un solo pueblo” lo llevé a una obra de teatro que montaron Las Máscaras titulada “La Soledad de la Playa Larga”, para honrar a los que fueron a morir, unidos a su tierra, en ella.

Es una política suicida hacer diferenciaciones que no existen. El cubano, dondequiera que esté naturalizado, es fuel a esa naturalización y lleva en su corazón una gran devoción por este país generoso. Pero el cubano no rompe el lazo espiritual con la Cuba Eterna. Dondequiera que esté un cubano exiliado, un cubano del Exilio Histórico, está la Cuba Eterna; está la Patria Eterna. Está el Exilio Histórico que es la Nación Cubana en el Exilio; que es la Cuba Eterna, que es el que a viento y marea ha sostenido los valores imperecederos de nuestra patria grande. No se le puede echar a un lado porque unos llamados “expertos” digan que su llegada a Cuba puede desestabilizar la isla. Digo como el apóstol: “Mienten”. Los valores del Exilio Histórico, que son los de la Cuba Eterna, harán revivir el espíritu cubano.

No es hora de hablar de propiedades que en realidad pertenecen casi todas a los Estados Unidos porque han sido rebajadas de los impuestos a pagar anualmente. Y porque el cubano ha demostrado a través de la historia cómo se queman las riquezas: lo hizo en el 68; lo hizo en el 95; lo permitió aceptando la Moratoria en los 30; lo hizo aceptando la ley de alquileres. Fueron los propietarios los que quemaron sus riquezas y lograron también construir la enorme clase media cubana. Esto es historia, y a ver quién me la contradice.

Una política equivocada puede llevar a la entrada en el poder de la Contracultura que quiere destruir los valores de este pueblo que el Exilio Histórico ha defendido, muchas veces, mejor que él, porque este pueblo sosteniendo la libertad en el mundo y trabajando enormemente sin cesar para que la hegemonía americana económica permanezca, no ha tenido tiempo de ilustrarse sobre lo que está pasando en el orbe; sobre la crisis en que está sumido el Mundo Occidental.

No se puede hacer separaciones antihistóricas. Los cubanos no dejarán nunca de tratar de reconquistar del comunismo, para hacerla libre, no para recuperar nada, su patria. Los cubanos no se dejarán llevar por un antiamericanismo que tiene que desaparecer del mundo y que fue llevado a Cuba por el comunismo. Los cubanos, como decía el Gral. Núñez –al que hay que leer e imitar- “tendieron sus brazos generosos al español bueno de que hablaba Martí, de que hablaba Máximo Gómez en el Manifiesto de Montecristi”. Y ese héroe gigantesco, el Gral. Lacret, dedicó muchas de sus energías en el interregno de paz entre nuestras guerras de independencia, a hacer gestiones para que le pagarán los haberes a los mismos que habían luchando contra él, con honestidad, y que eran soldados españoles. Y Martí, antes de partir para la manigua, llevó a su padre valenciano a vivir con él a Nueva York como un gesto de paz y de fraternidad. Hablar del Exilio Histórico como desestabilizador es no conocer la historia sublime de la Patria cubana.

El Exilio Histórico seguirá luchando, siempre dentro de la ley. En todas nuestras guerras, inclusive después de Baraguá, nos levantamos con la Constitución por delante. La hemos mantenido casi a través de medio siglo, y la seguiremos manteniendo, nos sostendremos firmes en lo que es meollo de nuestra alma: llevar la libertad a Cuba. Volver a ver a las madres, como tantas veces he repetido, esperar que sus hijos se bajen de las guaguas de los colegios, y a los cubanos de nuevo en los parques disfrutando de la libertad y de la democracia.

No se nos puede dividir. No criticamos, hablamos la verdad con amor hacia este gran país, pero con ella en la mano.



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