ALGUNAS NOTAS SOBRE LA FERIA DEL LIBRO EN GUADALAJARA

PRIMERO DE UNA SERIE

Por Dr. José Sánchez Boudy


Esto que digo es irrebatible porque está probado por la historia de todos estos años. En la Feria del Libro de Guadalajara casi enteramente, todos los que construyeron, desde los primeros días del exilio, uno de los cuerpos de literatura más importantes, tal vez el más importante llevado a cabo por un Exilio fue excluido; no fueron invitados. Un cuerpo de literatura esencialmente cubana, de una calidad extraordinaria y que ha abarcado todos los géneros literarios. Escrito por anticomunistas raigales; demócratas raigales.

En Guadalajara estaban los que llegaron no hace mucho de Cuba, los que se han titulado los únicos representantes de las letras cubanas. Gente que en una inmensa mayoría colaboraron con el régimen. Pertenecieron a las organizaciones literarias comunistas y ayudaron a remachar las cadenas que sufre nuestro pueblo. Pero que cuentan con el apoyo del Comunismo Internacional Reciclado; con el Liberalismo Fabiano que, como bien se ha dicho, adora a los camaradas rojos, y que domina las universidades de este país; y las revistas literarias; y los medios de difusión. Y que eleva a un estrellato efímero, basado en la genuflexión a los postulados de los propagandistas rojos y no a un verdadero trabajo literario de alta calidad, a cualquiera, de la noche a la mañana, aunque los olvide cuando ya no son útiles. Hay muchos premios Stalin que corroboran lo dicho.

En Guadalajara, se han hecho pasar como representantes de la Literatura cubana del Exilio gente que desde los periódicos instigaba, todos los días, el fusilamiento de los opositores al comunismo cubano; que aprobechaba el poder para, cobardemente, utilizar las más bajas guaperías y la fuerza contra los que se oponían a sus desmanes. Esos mismos que cayeron más tarde en desgracia y tuvieron que salir para el extranjero.

En Guadalajara se rindió homenaje a gente que ha sido acusada de haber pertenecido a la Seguridad del Estado; a gente que mantiene las mejores relaciones con el régimen castrista. A gente que critica acerbadamente al Exilio Histórico y todo aquel que tiene una actitud viril contra Castro y sus crímenes. Allí estaban los críticos más vehementes del exilio Cubano en la Encerrona de Guadalajara. Menos mal que en el estanquillo de la Librería Universal y en otros se hallaban los representantes de la literatura cubana que crearon Saco, Heredia...

No estoy hablando de esos grupúsculos que en Miami, como sucede y ha sucedido en todas partes del mundo, critican a lo que vale la verdad. Yo, que nunca he pertenecido a capellanías literarias, y que sólo creo en el valor de la obra literaria, veo su actitud excluyente del Exilio Histórico. De ellos; los del grupúsculo, que se excluyen, inclusive, los unos a los otros, también. Pero también, ellos fueron dejados fuera, en gran medida en Guadalajara, donde campearon por sus respetos los comunistas y los dialogueros. Los que, como no creen en nadie, abucharon a los dialogueros a pesar de todo; a los que en el Exilio no se atreven a tocarlos ni con el pétalo de una rosa, como diría la literatura china.

Los abuchados soportaron el abucheo estoicamente, muchos de ellos, porque el deseo de publicar en Cuba, de que Cuba los incluya, aunque vivan en el Exilio, en sus delegaciones literarias llevadas a la isla es toda su meta. Ser parte del equipo gobernante en una transición reciclada su mayor deseo.

Corre en el Exilio la anécdota de uno que recibió elogios de un taxista en Cuba, que le dijo que era un gran escritor y lo cubrió de halagos. Más tarde se descubrió que era un agente de la Seguridad del Estado que tenía instrucciones de inflarle el ego para que siguiera su colaboración con el comunismo castrista.

"La traición de los intelectuales" como afirmó un escritor francés, y de los semintelectuales y de los que se creen intelectuales, están llenas las páginas de la historia literaria. Pocos han tenido la vergüenza de Gide que, cuando fue a Rusia y vio lo que era aquello, confesó en un librito extraordinario que se había equivocado y que Rusia era una birria y una dictadura bestial.

Pero otros que fueron famosos en su tiempo y que ya nadie se recuerda de ellos, se fueron al infierno con su traición a cuesta, como Barbusse que escribió una novela antiguerrerista para matar el patriotismo francés, titulada En Infierno. Del camarada Barbusse no se recuerda nadie.

Como del pobrecito Bertolt Brecht, alemán, que mataba a la gente de tedio con su teatro, quien antes estaba todos los días en las Revistas Literarias y ya se ha esfumado de ellas. Muerto no es útil. Y como le sucede a una escirtora cubana que cuando estaba allá "solidarizándose" con el paredón aparecía su poesía en toda revista que yo abría. En cuanto se exilió su nombre ha pasado al reino de las cenizas.

El Dialoguero estaba al tutiplén en Guadalajara. Y despreciado por Cuba que sabe que mientras más les pega más la aman. Y esto lo sabe La Havana. Que tuvo una Feria en Guadalajara para ella. Para ella fue concebida.


FIN


INSTITUTO VILLA GRANADILLO
Dr. José Sánchez Boudy (fundador)
Miami, 19 de dic. del 2002
villagranadillo@aol.com

INSTITUTO VILLA GRANADILLO
"Una sociedad pegada a eso sencillo y valioso
que se puede tocar con las manos: El Entorno".

El Instituto al patrocinar esta Serie sobre la producción literaria cubana, les invita a su lectura, estudio y reflexión:

Este y otros excelentes artículos del mismo AUTOR aparecen en la REVISTA GUARACABUYA con dirección electrónica de:

www.amigospais-guaracabuya.org


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