Esta columna la he dedicado al creciente conflicto entre Lula y Chávez, que me parece acabará en un rompimiento abierto por la muy sencilla razón de que Chávez está a punto de sabotear la presencia de Brasil en Bolivia en lo del gas, por medio de la expulsion de Petrobras. Eso afectará inereses básicos de la sociedad brasileña. Lula tendrá que responder y no evadir el tema como ha hecho hasta ahora.

EL AUTOR


Detrás de la rivalidad por liderazgo en América Latina

por Ernesto F. Betancourt


Los viajes emprendidos por el brasileño y el venezolano en días recientes revelan un esfuerzo por ganar seguidores para sus posiciones respectivas. Lula es un socialista moderado y no tiene el monopolio del poder en su país, mientras que Chávez es un socialista autoritario que ha logrado dominar los poderes ejecutivo, militar, legislativo y judicial, incluyendo el electoral. A largo plazo, en política exterior Lula tiene tremendas ventajas. Brasil tiene varias veces la extensión y la población de Venezuela y además cuenta con una industria diversificada capaz de competir en los mercados mundiales. Militarmente, Brasil supera, tanto en cantidad como en la experiencia de sus militares, a Venezuela. En lo diplomático, la cancillería brasileña, le da vueltas a la venezolana.

En su segundo período presidencial, Lula ansía lograr consolidar la posición internacional de Brasil. Para ello cuenta con el apoyo de la clase empresarial, política y militar de su país, la cual no simpatiza con su ideología socialista. No así de las clases más pobres que lo llevaron al poder, las cuáles consideran que, a pesar de su militancia socialista, les ha fallado. Esto, en presencia de logros apreciables durante su primer término en la lucha contra el hambre y la injusticia social en general. Pero la corrupción ha debilitado su posición en la opinión pública nacional.

Tanto los Estados Unidos como Europa consideran a Brasil un colaborador valioso a nivel internacional, especialmente un país influyente en Sur América y sobretodo en el MERCOSUR. La Unión Europea ha reconocido a Brasil como ¨socio estratégico.¨ Es un país con evidente estabilidad política y ha sido invitado a reuniones del G-8 y la OCDE. La UE reconoce que la fuente de energía del futuro son los biocombustibles. Uno de ellos es el etanol. Brasil ha desarrollado impresionantes tecnologías productoras de etanol basadas en la caña de azúcar. Además, su industria automotriz ha desarrollado la tecnología para consumir gasolina con etanol y los motores Flex que pueden usar alternativamente etanol o gasolina con etanol. Por eso, Bush viajó a Brasil para alistar la cooperación de Lula en la campaña a favor de los biocombustibles.

Eso enojó a Fidel, quien emitió una de sus reflexiones atacando la alianza Bush-Lula sobre el etanol, con argumentos sofistas. De acuerdo con Fidel, utilizar productos alimenticios para generar energía podía tener consecuencias apocalípticas en el consumo de alimentos en el Tercer Mundo. Esto, en presencia de una Cuba que, bajo el inepto liderazgo de los Castro y sus secuaces, ha reducido su producción de azúcar de ocho a un millón de toneladas sin lograr aumentos en otras cosechas, excepto el marabú.

A pesar de ser ambos amigos de Fidel y socialistas, Chávez y no Lula hereda el manto de liderazgo de Fidel en el Hemisferio. Chávez, además de su vocación por el insulto soez, tiene la tremenda suerte de ser heredero de la mayor riqueza petrolera del mundo fuera del Mediano Oriente. En estos momentos, en que los altos precios del petróleo han creado una tremenda bonanza en las finanzas venezolanas, Chávez cuenta con lo que nunca tuvo Fidel: una gran fuente de riqueza.

Inicialmente, Chávez ni siquiera supo utilizar esa riqueza para ganar el apoyo de las clases pobres de Venezuela. Eso se lo enseño Fidel. Además, Fidel intervino con los generales venezolanos para salvarlo del golpe del 2004. Por eso Chávez dice que Fidel es su padre. Después, para consolidar el poder político, Fidel le proveyó a Chávez cuadros para la alfabetización, la atención médica a los más pobres, así como para manejar la opinión pública para facilitar el dominio político. Eso sí, sin descuidar el control de la seguridad y el aparato militar. A cambio, Fidel ha recibido miles de millones de dólares de la riqueza petrolera venezolana, unos cuatro mil el año pasado.

Al caer enfermo de muerte hace un año, Fidel delegó a Chávez el liderazgo hemisférico. Ya había asesorado a Chávez sobre cómo usar el petróleo para asegurar el voto del Caribe en la OEA para el chileno José Miguel Insulza en contra del candidato mexicano a Secretario General. Al iniciarse la gestión de Evo Morales en Bolivia, como dijera éste, le dio sabios consejos sobre cómo consolidar el poder. Por eso, Evo lo llama su abuelito. A Daniel Ortega, en Nicaragua, lo maneja desde la etapa anti-Somoza.

En la próxima columna comentaremos sobre el futuro de esta rivalidad y por qué los cubanos no se benefician de ella a corto plazo.


Diario Las Americas
Publicado el 08-14-2007



Éste y otros excelentes artículos del mismo AUTOR aparecen en la REVISTA GUARACABUYA con dirección electrónica de:

www.amigospais-guaracabuya.org