¿ACABARA FIDEL COMO SADDAM?

Por ERNESTO F. BETANCOURT

La rendición ignominiosa de Saddam Hussein en el hueco de ratas donde se escondía ha demostrado que, el autor de ''la madre de todas las guerras'' no es más que un charlatán, fanfarrón y cobarde. Quien mandó a morir a decenas de miles de sus seguidores y no tuvo reparo en quitarles la vida a cientos de miles de sus oponentes, quien fuera tan liberal en disponer de la vida de otros, fue miserablemente mezquino cuando le tocó a él. En Fidel hay mucho de Saddam y parece oportuno aprovechar esta oportunidad para especular un poco sobre el final de nuestro tirano.

Personalmente, pensaba que para el Occidente, y en particular para los Estados Unidos, lo mejor sería que Saddam muriera como sus dos hijos en una refriega final. En mi opinión, eso evitaría una larga lucha propagandística posterior. Gente como Saddam y Fidel son farsantes, maestros de la propaganda y las poses altisonantes pero, en última instancia, gobernantes incapaces. El estado de postración económica y física en que Saddam ha dejado a Irak contrasta con la opulencia en que vivía. Igual que Fidel ha hecho en Cuba. Como ya está saliendo en los interrogatorios, Saddam rehusa reconocer su responsabilidad por ninguno de los desastres que le trajo a su país y, cuando lo lleven a juicio, hará como Milosevic en Yugoslavia, se tornará de acusado en acusador.

Aunque creo mi primera visión toavía tiene validez, reconozco que, al ver en la televisión la imagen de ese barbudo desconcertado a quien un técnico de salud del ejército americano le buscaba piojos en el pelo desaliñado y veneno en su boca para evitar un suicidio, pensé mi tesis estaba errada. En definitiva, Saddam quedó reducido a la imagen de un pobre diablo y eso debilitará su capacidad de convertirse en símbolo para continuar la lucha en Irak y aún más dentro del mundo árabe para seguir siendo símbolo del fundamentalismo musulmán en su absurda lucha contra Occidente. En eso, Saddam había desarrollado una imagen similar a la que Fidel ha creado en América Latina.

En cuanto al final que Fidel se ha trazado, hace tiempo que sostengo la tesis de que, cuando perciba que ya no puede seguir siendo el señor feudal de Cuba, a la Trujillo, como es ahora, Fidel tiene la intención de provocar un final apocalíptico. A Fidel le importa un bledo el bienestar del pueblo cubano. Fidel considera que fue una mala jugada del destino nacer en un país que le ofrece una base estratégica tan pobremente dotada para sus ambiciones de gloria y de un papel prominente en la historia universal.

Su odio contra Estados Unidos no es compartido por el pueblo cubano, así que él sabe que tendrá que inventar alguna jugarreta para aparecer como víctima de una agresión yanqui. Como es evidente que está en la etapa final de su régimen, Fidel bien puede estar elucubrando ese tipo de incidente. En momentos en que, en Washington, el Pentágono mantiene la tesis de una sucesión con Raúl como la alternativa más conveniente a los intereses estratégicos de Estados Unidos respecto a Cuba, el Granma reporta que este fin de semana en Cuba han movilizado a la población de un extremo al otro de la isla en la Jornada de Defensa Nacional, y ¿quién es el enemigo invasor? Pues los americanos, claro está.

La realidad es que, después del 11 de septiembre, Fidel ha quedado completamente desplazado como preocupación en Washington. Osama bin Laden lo desplazó como enemigo subversivo y terrorista. Fidel debe tenerle una gran envidia a Bin Laden por haberle tomado la delantera en ser el primero que causó gran destrucción y muertes en los Estados Unidos continentales. Ese era un lugar en la historia que Fidel se había reservado para su gran final. Ahora, a lo más, será un segundón.

Muchos que, como yo, han tenido acceso a Fidel a lo largo de esta larga agonía del pueblo cubano, no comparten la visión de un Fidel lidereando una batalla final épica. Lo consideran un hombre básicamente cobarde que más bien tendría un final como el de Saddam, tratando de salvar su pellejo y viendo cómo podría negociar y hacerse propaganda, aun en el último momento. Por el bien del pueblo cubano, ojalá que ellos tengan razón y yo esté equivocado.


Nuevo Herald
Posted on Sat, Dec. 20, 2003


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